Rentabilidad esperada: Fórmula, Funcionamiento, Limitaciones, Ejemplo

Rentabilidad prevista: Comprensión de la fórmula, funcionamiento, limitaciones y ejemplo

Invertir en los mercados financieros implica evaluar la rentabilidad potencial y los riesgos asociados a las distintas oportunidades de inversión. Un concepto esencial en el análisis de inversiones es la rentabilidad esperada. En este artículo, profundizaremos en la fórmula, cómo funciona, limitaciones y proporcionaremos un ejemplo para ayudarle a comprender y aplicar el concepto de rentabilidad esperada de forma eficaz.

¿Qué es la rentabilidad esperada?

La rentabilidad esperada es la ganancia o pérdida prevista que un inversor espera recibir de una inversión. Se calcula a partir de las tasas históricas de rentabilidad y las probabilidades de los distintos resultados. La rentabilidad esperada ayuda a los inversores a evaluar la rentabilidad potencial de una inversión y a tomar decisiones con conocimiento de causa.

Comprender la rentabilidad esperada

Los cálculos de la rentabilidad esperada desempeñan un papel crucial en las operaciones empresariales y en la teoría financiera. Se utilizan en modelos muy conocidos, como la Teoría Moderna de Carteras (TMP) y el modelo Black-Scholes de valoración de opciones. Al multiplicar los resultados potenciales por sus respectivas probabilidades y sumar los resultados, la rentabilidad esperada proporciona una media ponderada de las rentabilidades potenciales.
Por ejemplo, si una inversión tiene un 50% de posibilidades de ganar un 20% y un 50% de posibilidades de perder un 10%, el rendimiento esperado sería del 5% (50% x 20% + 50% x -10% = 5%). Este cálculo ayuda a los inversores a evaluar si una inversión tiene un resultado neto medio positivo o negativo.
Es importante tener en cuenta que los rendimientos esperados se basan en datos históricos y no garantizan resultados futuros. Sin embargo, proporcionan una media razonable a largo plazo de los rendimientos históricos, lo que permite a los inversores fijar expectativas.

Cálculo de la rentabilidad esperada

Cuando se evalúan inversiones individuales o carteras, una ecuación más formal para calcular la rentabilidad esperada de una inversión financiera es la siguiente:
Rentabilidad esperada = prima libre de riesgo + Beta (rentabilidad de mercado esperada – prima libre de riesgo)
En esta ecuación

  • ra representa la rentabilidad esperada
  • rf representa la tasa de rendimiento sin riesgo
  • β representa la beta de la inversión
  • rm representa la rentabilidad de mercado esperada

La rentabilidad esperada depende de la beta de la inversión, que mide su volatilidad relativa en comparación con el mercado en general. Al incorporar la prima libre de riesgo y la rentabilidad de mercado esperada, esta fórmula proporciona una evaluación más completa de la rentabilidad esperada.
Tanto la rentabilidad esperada como la desviación típica son medidas estadísticas utilizadas para analizar carteras. La rentabilidad esperada representa la rentabilidad prevista de una cartera, mientras que la desviación típica mide la desviación de la rentabilidad con respecto a la media, lo que indica el nivel de riesgo de la cartera.
Es importante recordar que los rendimientos esperados son proyecciones y no rendimientos realizados. Por lo tanto, deben utilizarse como herramienta para establecer expectativas y no como garantías absolutas.

Limitaciones de la rentabilidad esperada

Aunque el rendimiento esperado es una medida valiosa para evaluar la rentabilidad de las inversiones, tiene ciertas limitaciones. Basarse únicamente en cálculos de rentabilidad esperada a la hora de tomar decisiones de inversión puede ser ingenuo y arriesgado. Los inversores deben tener en cuenta otros factores, como las características de riesgo, para alinear sus inversiones con los objetivos de su cartera.
Por ejemplo, consideremos dos inversiones hipotéticas, A y B, ambas con una rentabilidad esperada del 8%. Sin embargo, al analizar su riesgo, medido por la desviación típica, la inversión A es aproximadamente cinco veces más arriesgada que la inversión B. La desviación típica proporciona información sobre la volatilidad histórica o el riesgo de una inversión.
Además, los rendimientos esperados deben considerarse junto con la probabilidad de conseguir esos rendimientos. A veces, las inversiones pueden tener una rentabilidad esperada positiva, pero la probabilidad de obtenerla puede ser extremadamente baja, como si nos tocara la lotería. Por lo tanto, es fundamental evaluar tanto la rentabilidad esperada como la probabilidad de obtenerla.

Ejemplo de rentabilidad esperada

La rentabilidad esperada no se limita a valores o activos individuales; también puede aplicarse a carteras compuestas por múltiples inversiones. Para calcular la rentabilidad global esperada de una cartera, se puede utilizar la media ponderada de las rentabilidades esperadas de sus componentes.
Por ejemplo, consideremos un inversor interesado en el sector tecnológico. Su cartera contiene los siguientes valores

  • Alphabet Inc. (GOOG): 500.000 $ invertidos, con una rentabilidad esperada del 15%.
  • Apple Inc. (AAPL): 200.000 dólares invertidos, con una rentabilidad esperada del 6%.
  • Amazon.com Inc. (AMZN): 300.000 dólares invertidos, con una rentabilidad esperada del 9%.

Con un valor total de la cartera de 1 millón de dólares, las ponderaciones de Alphabet, Apple y Amazon en la cartera son del 50%, 20% y 30%, respectivamente. La rentabilidad esperada de la cartera total puede calcularse de la siguiente manera:
(50% x 15%) + (20% x 6%) + (30% x 9%) = 11,4%.
Este cálculo demuestra cómo puede obtenerse la rentabilidad esperada de una cartera ponderando las rentabilidades esperadas de las inversiones individuales en función de sus ponderaciones respectivas.

Conclusión

La rentabilidad prevista es un concepto fundamental en el análisis de inversiones que ayuda a los inversores a evaluar la rentabilidad potencial de una inversión. Al calcular los beneficios o pérdidas previstos basándose en las tasas de rentabilidad históricas y en las probabilidades, los inversores pueden tomar decisiones con conocimiento de causa y establecer expectativas realistas. Sin embargo, es importante recordar que la rentabilidad esperada no es una garantía y debe considerarse junto con otros factores, como el riesgo y la probabilidad de alcanzar esa rentabilidad.
La fórmula para calcular la rentabilidad esperada tiene en cuenta la tasa de rentabilidad sin riesgo, la beta y la rentabilidad esperada del mercado. Esta ecuación proporciona una evaluación más completa de la rentabilidad esperada y puede aplicarse tanto a inversiones individuales como a carteras.
Aunque la rentabilidad esperada es una métrica valiosa, tiene limitaciones. Los inversores deben tener en cuenta factores como las características de riesgo y la probabilidad de alcanzar la rentabilidad esperada. Además, basarse únicamente en cálculos de rentabilidad esperada puede ser arriesgado, y es importante evaluar otros aspectos de las inversiones a la hora de tomar decisiones.
Para calcular la rentabilidad esperada de una cartera, se puede utilizar la media ponderada de las rentabilidades esperadas de sus componentes. Asignando pesos a cada inversión en función de su proporción en la cartera, los inversores pueden determinar la rentabilidad esperada de la cartera global.
En conclusión, comprender la rentabilidad esperada es crucial para que los inversores evalúen la rentabilidad potencial de sus inversiones. Al incorporar la fórmula, considerar sus limitaciones y aplicarla al análisis de la cartera, los inversores pueden tomar decisiones de inversión más informadas y gestionar sus expectativas con eficacia. Recuerde tener en cuenta otros factores y consultar con profesionales financieros antes de tomar decisiones de inversión.

Preguntas y respuestas

¿Qué importancia tiene la rentabilidad esperada?

La rentabilidad esperada es importante porque proporciona a los inversores una estimación de los beneficios o pérdidas medios que pueden esperar de una inversión. Ayuda a los inversores a evaluar la rentabilidad potencial de una inversión y a tomar decisiones con conocimiento de causa.

¿Está garantizada la rentabilidad esperada?

No, los rendimientos esperados no están garantizados. Se basan en datos históricos y cálculos estadísticos. La rentabilidad real puede desviarse de la prevista debido a diversos factores, como las condiciones del mercado, los cambios económicos y los acontecimientos imprevistos.

¿Cómo puedo utilizar la rentabilidad prevista en mis decisiones de inversión?

La rentabilidad prevista puede utilizarse como herramienta para fijar expectativas y comparar distintas oportunidades de inversión. Al considerar la rentabilidad esperada junto con otros factores como el riesgo, la liquidez y los objetivos personales de inversión, los inversores pueden tomar decisiones de inversión más informadas que se ajusten a su estrategia global de cartera.

¿Cuáles son las limitaciones de la rentabilidad esperada?

La rentabilidad prevista tiene limitaciones. No tiene en cuenta los acontecimientos extremos o poco frecuentes que pueden afectar significativamente a los resultados de la inversión. Además, se basa en datos históricos e hipótesis sobre probabilidades futuras, que no siempre pueden predecir con exactitud los rendimientos futuros. Por lo tanto, es importante tener en cuenta otros factores y realizar un análisis exhaustivo antes de tomar decisiones de inversión.

¿Cómo afecta el riesgo a la rentabilidad esperada?

El riesgo y la rentabilidad esperada están estrechamente relacionados. Por lo general, las inversiones con mayores rendimientos esperados suelen conllevar mayores niveles de riesgo. Los inversores deben equilibrar su tolerancia al riesgo con el nivel de rentabilidad deseado. Es esencial evaluar el riesgo asociado a una inversión junto con la rentabilidad esperada para determinar si se ajusta a sus objetivos de inversión.

¿Puede aplicarse la rentabilidad esperada a distintos tipos de inversiones?

Sí, el concepto de rentabilidad esperada puede aplicarse a distintos tipos de inversiones, como acciones, bonos, bienes inmuebles y fondos de inversión. La fórmula y el cálculo pueden diferir en función de la inversión concreta, pero el principio subyacente de estimar la rentabilidad media sigue siendo el mismo.

¿Debo basarme únicamente en la rentabilidad esperada al evaluar las inversiones?

No, no es aconsejable basarse únicamente en la rentabilidad esperada a la hora de evaluar las inversiones. La rentabilidad esperada es sólo un factor a tener en cuenta entre muchos otros, como el riesgo, la liquidez, la diversificación y los objetivos personales de inversión. Es importante investigar a fondo, tener en cuenta múltiples parámetros y buscar asesoramiento profesional antes de tomar decisiones de inversión.